ULTRASONIDO OBSTÉTRICO



EVALUACIÓN ULTRASONOGRÁFICA OBSTÉTRICA





Actualmente el control de la gestación, o del embarazo sano, o no complicado, o cualquier otra denominación que se le pueda dar, con algunas diferencias entre las Comunidades Autónomas, provincias o incluso centros de salud de una misma Área Sanitaria, es un hecho habitual en las consultas de atención primaria; por otra parte, son cada vez más los médicos generales y de familia que disponen de ecógrafo en sus consultas. Por tanto, parece lógico que este control se beneficie, complete y obviamente mejore con el uso y aplicación del estudio ecográfico también en este campo de nuestro ejercicio y en función de las circunstancias que concurran en cada caso.


Respecto de las dudas que pudieran surgir sobre quién deber realizar determinadas técnicas, ya ha quedado claro. Recordemos aquí al Dr. Jerónimo Aizpiri, cuyo extenso conocimiento del Código de Ética y Deontología y de la Deontología Médica le permitió afirmar siempre sin ningún género de duda, que toda técnica diagnóstica y terapéutica debe ser practicada por quien la conozca y esté dispuesto a responsabilizarse de su uso en las mejores condiciones de competencia profesional, lo cual no difiere de cualquier otro aspecto de nuestro cometido profesional. Por otra parte, y sin pretender extenderme en el tema, Carol Rumack en su tratado de ecografía dice textualmente:

“La exploración ecográfica obstétrica deber ser realizada por profesionales entrenados y especializados en ecografía obstétrica, entre los que normalmente se encuentran técnicos de ultrasonidos, técnicos de enfermería, ginecólogos obstetras (normalmente especialistas en medicina materno-fetal) o radiólogos”. Entendemos que en este abanico, tiene igualmente cabida el médico general y de familia, quien formado y entrenado es capaz de asumir el empleo de la técnica con idénticas garantías.

Dado lo limitado del espacio disponible para este artículo, nos vamos a referir únicamente y en ocasiones casi de una forma esquemática a la información que se ha de obtener de cada uno los diferentes estudios que deben realizarse a lo largo de la gestación. Aunque muchos de los equipos disponen de la posibilidad de estudios endovaginales, o incluso del uso del Doppler color, nos ceñiremos al uso simple del ultrasonido por vía suprapúbica, con sonda convex de 3,5-5 MHz.

VALORACIÓN ULTRASONOGRÁFICA DE LA GESTACIÓN 

Siguiendo la mayoría de los protocolos habituales, se suelen realizar tres ecografías a lo largo de la gestación. Aunque con denominaciones diferentes, suelen hacer referencia a un estudio por trimestre, que normalmente, suelen estar pautados entre las semanas.

El progresivo uso por nuestra parte de la técnica podrá incluso variar este cronograma e introducir un primer estudio en la 6-8, que, por ejemplo, será capaz, de efectuar un diagnóstico de certeza de gestación intraútero. Además permitirá desplazar en otras dos semanas los dos estudios siguientes.




A partir de las 4 semanas y media, y coincidiendo aproximadamente con la fecha de la primera falta, podemos observar en el interior del endometrio deciduado la presencia de la vesícula o saco gestacional, que mide 0,5-1 cm, en función de las condiciones de cada estudio. Presenta un aspecto redondeado con contenido líquido, por tanto de carácter anecogénico, rodeada por una corona de trofoblasto de aspecto ecográfico muy ecogénico (signo doble decidual). Esta vesí- cula aumenta su tamaño en los días siguientes a razón de un milímetro por día hasta aproximadamente la semana 9. En su interior, igualmente de manera progresiva, podemos ver el desarrollo inicial de las estructuras fetales. Una de estas estructuras es la vesícula vitelina, visible en sacos gestacionales a partir de 1 cm de diámetro; no alcanzará más de 5-6 mm en las semanas 5-10. La vesícula vitelina cumple, entre otras, funciones nutritivas en tanto se desarrolla la placenta a partir del saco vitelino primitivo blástulo-gastrular. 

Las características normales de un saco gestacional son:

✓ Aspecto redondeado.

✓ Rodeada de doble decidua ecogénica. 

✓ Inserción centrada intraútero. 

✓ Tamaño correspondiente al periodo de amenorrea. 

✓ Presencia de vesícula vitelina.






El estudio de este periodo habrá de constatar la concordancia entre los hallazgos embrionarios y el periodo de amenorrea. Las estructuras fetales en el primer trimestre, y en función de la semana y de las condiciones de exploración, pueden no ser precisas; pero en este momento han de estar correctamente desarrolladas y no ofrecer ninguna dificultad de visualización. En los barridos iniciales hemos de comprobar en primer lugar la presencia de un latido fetal activo y de movimientos, evidentemente signos de feto vivo. Dado que el feto ha crecido, uno de los objetivos del estudio a partir de las 12 semanas es la biometría fetal, que nos informa del adecuado crecimiento fetal y permite por tanto descartar la presencia de patología. 

Los parámetros más utilizados son:

✓ Eje cráneo-caudal.

✓ Circunferencia y diámetro abdominal.

✓ Diámetro biparietal.

✓ Longitud del fémur.




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